Workshop Enkarterri

IV edición

10-11 diciembre

Hacia una redefinición de suburbia

Las Encartaciones albergan el municipio más extenso de Bizkaia, el valle de Carranza, y también Lanestosa, el más pequeño de nuestro territorio histórico. Se trata de una zona muy extensa pero muy poco poblada, con un crecimiento poblacional inferior al vegetativo. Las Encartaciones son un ejemplo representativo de un entorno suburbano.

Aunque la mayoría de los habitantes del planeta tienen como hogar algún tipo de hábitat urbano, la mayoría de nosotros vivimos, trabajamos y disfrutamos en lugares que no serían reconocidos como una ciudad tradicional. ¿Cómo viviremos juntos en un futuro próximo en este límite de la ciudad que son las Encartaciones?

La definición de lo suburbano, su significado y cómo se relaciona con las categorías de “ciudad” y “campo” lleva tiempo siendo objeto de trabajo de investigadores y profesionales. Las constelaciones suburbanas sustituyen cada vez más a la tradicional dicotomía entre lo urbano y lo rural. Estamos, por tanto, ante un lugar idóneo para trabajar la cuestión del suelo suburbano, las infraestructuras suburbanas y el suburbanismo como forma de vida. Estas temáticas constituirán el núcleo principal de un workshop que afrontará el reto de la desigualdad territorial en las Encartaciones.

En este workshop, alumnos de la Mención en Gestión del Proyecto Urbano de la ETSAUN pondrán en común el trabajo realizado durante el cuatrimestre en la asignatura Urban Regeneration. Además de visitar varios emplazamientos de la comarca para familiarizarse con el pasado de extracción mineral e industrialización de la comarca, el taller se complementa con una sesión sobre “Derechos Urbanos” llevada a cabo con los alumnos del instituto de Balmaseda. Gracias a esta sesión, los alumnos de arquitectura podrán continuar desarrollando sus proyectos de regeneración urbana tras contrastarlos con las demandas reales de los jóvenes de la región.

Las propuestas trabajarán en este territorio suburbano, donde los límites entre lo rural y lo urbano se diluyen. Un lugar donde la arquitectura recuperará su papel de mediación entre naturaleza y sociedad. Un territorio resiliente ante la crisis climática cuya justicia social y calidad de vida lo convertirán en acogedor para mujeres, personas con diversidad funcional, niños y mayores.

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