Manifiesto

PRODUCTIVE LANDSCAPE. NUEVOS PAISAJES PRODUCTIVOS. PAISAIA PRODUKTIBO BERRIAK

BIA Urban Regeneration Forum / Bilbao 2018

En su tercera edición, BIA Urban Regeneration Forum pone el acento en la relación entre la economía productiva y el tejido urbano. ¿Qué papel pueden desempeñar los nuevos modelos productivos en la revitalización urbana? ¿Qué ejemplos de buenas prácticas se pueden encontrar en nuestro entorno? ¿Qué acciones pueden garantizar el mayor éxito de la huella que ocupa la ciudad en el territorio? ¿Qué agentes inexistentes hasta el momento motivan una revolución hacia un territorio más equilibrado entre producción y consumo?

La ciudad, como escenario constante y natural de la actividad humana, experimenta de primera mano las sucesivas modificaciones del tejido productivo. Esta continua variación de los modelos económicos afecta de manera directa al territorio. Así la huella de la industria pesada fue relegada al olvido y la decadencia y sustituida por los parques empresariales, más adaptados a las nuevas necesidades de mercado, pero con altos grados de consumo de territorio, en una expansión de nuestras áreas metropolitanas. El nivel de integración del tejido productivo en la ciudad actual es bajo y la mayor parte de desarrollos post industriales se convierten en sucesiones de viviendas y equipamientos terciarios que rara vez consiguen vertebrar barrios complejos capaces de articularse como polos de actividad. Esta exclusión de la economía productiva de los planes de regeneración urbana ha provocado la salida de los centros de producción de la ciudad para instalarse en sus periferias, generando con ello problemas de transporte, contaminación o relaciones sociales. Por lo tanto, la tan anhelada ciudad mixta rara vez lo es tanto y vislumbra un desajuste entre el hábitat y los espacios de trabajo que afectan de manera especial a los trabajadores más vulnerables.

Sin embargo, ¿cómo conseguir que una nueva reconversión económica pueda significar la oportunidad de adopción de una identidad urbana, capaz de reestructurar el tejido urbano complejizando la ciudad y beneficiando a sus habitantes?

No se trata de recuperar el corazón industrial de nuestras viejas urbes, si no visibilizar e incorporar las actividades productivas para que éstas pasen a formar parte activa de nuestros tejidos urbanos. Los empleos ligados a la fabricación, el mantenimiento, la reparación o el reciclaje deben participar de la vida urbana, pues sin ellos la ciudad no está completa. ¿Que alternativas existen para producir esta ciudad productiva? ¿Qué actividades pueden incentivarse como potenciadores de este cambio?

En lugar de optar por programas basados en recursos ilimitados, el reto consiste en reinventar lo cercano, en apostar por economías circulares y alternativas para compartir que pongan el acento en el equilibrio entre medios y fines, ciudad y paisaje y territorio y habitantes . Ésto ha de ser un impulso para mejorar economías locales, incorporar las industrias tecnológicas de nueva generación y transformar las existentes hacia los nuevos horizontes marcados por la revolución 4.0. El objetivo es generar un tejido productivo trenzado y enraizado con su territorio, que pueda crecer y reinventarse en el marco de una ciudad resiliente y adaptativa, en lugar de en una ciudad expansiva.

Una lente más ampliada sobre la problemática muestra la oportunidad de regeneración de espacios de distintas escalas. Desde la pequeña comunidad con sus elementos de carácter más público y privado, donde el límite queda difuminado en determinadas ocasiones, hasta un amplio tejido que puede abarcar todo un sector o distrito. En cualquier caso, el panorama generado a partir de los nuevos modelos de productividad se refleja en la huella de las ciudades, obligadas a adoptar otras estrategias y adaptar las estructuras existentes, pero difícilmente viables sin una profunda transformación. Esta necesaria revolución afecta, entre otros aspectos, al modo de entender el trabajo a nivel particular. El modelo laboral tradicional desarrollado fuera del hogar llega a alterarse propiciando un nuevo papel para la vivienda como unidad y contenedor flexible de vida personal y laboral. ¿Cómo influye esta nueva cualidad atribuida a la vivienda a su relación con su entorno más próximo? ¿Qué tipo de sinergias se pueden crear a través de estas nuevas tipologías?

Descendiendo la mirada sobre nuestro entorno más cercano, observamos cómo la vinculación entre producción y vivienda ha atravesado a lo largo de la historia nuestros valles y costas. Así, las ferrerías, molinos y caseríos son un interesante precedente de cómo la hibridación puede convertirse en una alternativa eficaz que mejora el cuidado del medio natural y facilita una vida fuera de las grandes urbes. ¿Qué podemos aprender de los módelos tradicionales de vivienda rural? ¿Cómo los nuevos módelos productivos pueden suponer un impulso en la recuperación de las áreas rurales y su patrimonio?

Los nuevos tiempos exigen explorar nuevos caminos en busca de superar los límites y entender la necesidad de estrategias cohesionadas para territorios que maximicen sus recursos y potencialidades, generando paisajes complejos dónde hábitat y productividad no sean antagónicos.